Esta semana estoy leyéndome un informe de la universidad de Stanford sobre uso de IA. Literatura ligera, apenas 425 páginas de gráficos y datos 😂😂😂😂😂.
(Escuchamos pero no juzgamos).
Menos mal que está NotebookLM al rescate para ayudarme en la digestión.
Porque ya te digo que hay muuuucho que rescatar:
- Que si la brecha junior-senior se está haciendo especialmente grande…
- Que si la exposición temprana (y excesiva) a la IA puede tener una penalización del aprendizaje…
- Que si la falta de conocimiento aparece antes que el dinero en la barrera para implementar IA…
- Que si usar agentes sin criterio te puede meter en un buen pozo porque hay tareas en las que fallan estrepitosamente…
En fin. El caso es que, entre cifra y cifra se coló un párrafo que me llamó poderosamente la atención.
«[un estudio de] Brynjolfsson (2026) explica que esto podría reflejar las primeras etapas de una «curva en J», en la que las organizaciones asumen los costes de la adopción de la IA antes de que las mayores ganancias de productividad se reflejen en las cifras».
Porque me vino a la cabeza una diapositiva que vengo usando en los últimos años: Olvidar para automatizar.

Resulta que ese gráfico que «me inventé» para reflejar el efecto en los resultados que detecto siempre cuando se implementa la automatización en una organización… ¡tenía nombre! Y lleva años estudiándose como J-curve en economía 😂.
Aunque aquí lo aplicaran a productividad + IA.
Lo bueno aquí es ver que, a nivel global, parece que la tendencia se mantiene: para Stanford tampoco existe la magia. Cuando queremos implementar una nueva tecnología que nos ayude a optimizar y mejorar nuestros procesos (llámalo agentes de IA, automatización o sistemas…), tenemos que asumir que, durante un periodo de tiempo nuestra productividad va a decaer:
- Porque tenemos que diseñar el proceso.
- Porque tenemos que documentarlo.
- Porque seguramente tengamos que hacer trabajo doble.
- Porque toca aprender (o re-aprender) cómo hacemos las cosas.
Sacrificamos productividad a corto plazo para ganar en eficiencia a medio-largo plazo. Aunque nuestro cerebro intente sabotearlo porque se le da fatal pensar a largo plazo.
También puedes hacerle caso al cerebro y seguir haciéndolo a mano. Total, si son 5 minutos…
Qué sabrán estos de Stanford.
Santy.
PD: olvidar para automatizar queda más potente y poético que J-curve, no me lo vas a negar.
PD: otra cifra curiosa, que choca un poco con el asustaburras de «la IA nos quitará el trabajo» es que el 46.1% de los trabajadores quiere activamente que la IA asuma sus tareas más repetitivas para centrarse en las importantes. BAIA, BAIA…