Y puede que no estuviera tan loco
Año 2023. Enero. Zaragoza (España).
Me subí al escenario de un evento de WordPress a soltar una fumada bastante grande en la que conecté mi pasado de programador con mi presente automatista.
En concreto me puse a hilar el concepto de Programación Orientada a Objetos (un paradigma de desarrollo de Software bastante extendido) con la forma en la que diseñamos nuestras automatizaciones.
El origen de esa charla nació de una reflexión profunda sobre por qué me generaba auténtico TERROR cada vez que me topaba por redes sociales con esas automatizaciones gigantes con decenas de ramas y cientos de módulos que hacían MIL cosas a la vez.

Que sí, que la idea de coleccionar pelotitas en tus escenarios como si fueran Pokemons puede ser sexy y estar llena de fuegos artificiales.
Pero, a poco que te hayas pegado con Make, sabes que mantener esos escenarios kilométricos es una tortura. Que poner eso en producción sin un plan de contingencia, es obligar al cliente a que dependa de ti de la peor manera posible.
Mi tesis era justo al contrario. La idea de encapsular las funcionalidades de los escenarios para que hagan una única cosa y dividir esas obras de ingeniería… en pequeños escenarios que se llaman entre sí.
Menos vistosos.
Menos sexys tal vez.
Pero extremadamente más útiles.
Me consta que la idea resonó en unos pocos, pero la corriente general seguía yendo por el otro lado:
Escenarios muy grandes que hacían muchas cosas para justificar cómo la automatización podía ahorrarte cientos de horas al año de tareas super complejas.
(Cuando el valor para mí estaba en liberarlo en tareas simples que no estaban a la altura de tus neuronas).
El caso es que, parece, que el tiempo me dio la razón.
Al menos en una parte.
¿Por qué le haces más caso a la IA que a mí?
No sé cuánto manejas Make y si le has echado ya el ojo a sus nuevos agentes de IA. Te digo Make por decir la herramienta de la que más suelo hablar por aquí. Pero el principio aplica también a los de N8N o la que tú quieras usar.
Pero la primera vez que los vi, pensé:
«Ah, qué bueno. Es muuy parecido a lo que ya estaba haciendo pero le delegas al agente la capacidad de elegir qué sub-escenario aplicar».
Y es que, en esencia, el agente de IA espera exactamente lo mismo que yo defendía en ese evento de Zaragoza:
Hacer automatizaciones muy concretas, con un input y un output claro y único; y diseñar sistemas mayores que se encarguen de decidir qué acciones realizar.

Antes tocaba diseñar todo ese árbol de decisiones.
Ahora se lo podemos explicar a un agente para que se encargue él.
Parece que los primeros principios siempre permanecen.
Un saludo, automatista! 🫡
Santy.
PD: me vas a leer más reflexivo en estas semanas. Estoy con el cerebro bastante burbujeante viendo lo que tenemos por delante y cómo termina conectándose todo.
PD2: ¿ves las automatizaciones que compartía arriba? Pues la semana que viene te hablo de ellas… porque están de renovación total.