El año pasado le dediqué 365h a Automatistas. Eso solo en horas activas que haya metido en Toggl (las horas que lo tengo en segundo plano en la cabeza no las computo. De momento).
Si lo bajas a tierra, es más o menos una hora al día (y +25% de las horas que trabajé el año pasado) entre crear contenido, grabar formaciones… y escribir esta newsletter.
Y, a principios de año, te confieso que pensé fuertecito en dejarlo. Porque hice números y no salían las cuentas. Comparado con proyectos de clientes, Automatistas quedaba bastante abajo en rentabilidad. Mucho tiempo invertido y, en comparación, mucho menos retorno directo.
Llegué a plantearme seriamente si tenía sentido seguir así. Hasta que me di cuenta de un error bastante gordo que estaba cometiendo: le estaba imputando a automatistas todo el tiempo… pero solo los ingresos directos de la formación.
Tiro en el pie, fallo de principiante. Ya me vale.
Porque la newsletter, realmente, no es un proyecto equiparable al de otro cliente. Es un sistema. Es un activo. De hecho, probablemente el sistema más importante que tengo ahora mismo funcionando en mi proyecto.
Cuando abrí el CRM y miré de dónde venían las oportunidades del último año, comprobé que más del 60% me habían contactado a partir de la newsletter. Y, si tiro del hilo, seguro que en el saco de «recomendaciones» también hay bastante influencia de estas cartas semanales.
Podría decirte que tuve mi momento eureka en una bañera, pero no. Lo tuve por varias conversaciones clave con personas clave.
Porque cuando haces zoom out todo se ve un poquito mejor. Y unos ojos externos, ayudan.
Una de esas fue con Chus, que probablemente también es de las personas que mejor está explicando en español cómo funciona una newsletter de verdad, sin humo. Y otra fue con Noemí Carro, en una sesión del mastermind que compartimos, que me hizo terminar de unir la línea de puntos.
La newsletter no era el problema. Era el motor para el resto.
Casualidad o no, ahora Chus está relanzando su curso de newsletters. Y ha «liado» a Noe para que, además, grabe algunos bonus exclusivos y por tiempo limitado (hasta el lunes nada más).
Estos días he vuelto a mirar el curso por dentro y j**der, es que es muy bueno.
Hay un vídeo en el módulo 4, donde habla de secuencias de bienvenida, que me dio una idea bastante clara para mejorar la automatización que tengo montada cuando alguien (como tú) se apunta a Automatistas. Y, al cruzarlo con otro vídeo del módulo 8, terminé de hacer clic.

Aún no lo he aplicado, pero tiene bastante sentido. Cuando lo tenga lo enseñaré bien.
Antes de montarlo quiero ver también los bonus de Noemí, porque algo me dice que me van a ayudar a terminar de aterrizar (y mejorar) la idea.
Si miro hacia atrás, probablemente una de las mejores decisiones que he tomado en mi negocio ha sido abrir esta newsletter en 2021.
Lo comentaba también en el mastermin de automatistas LVL3 el otro día, cuando hablábamos de cómo captar clientes. Y yo lo tengo bastante claro: no estoy cómodo rompiendo el hielo en frío ni mucho menos escribiendo emails de «hola, he visto en LinkedIn que te dedicas a…».
Esto es otra cosa.
La newsletter es mi espacio de confianza. Es el momento en el que me lees porque quieres, no porque te he interrumpido. Es donde puedo conectar contigo y donde, sin darme cuenta, se construye todo lo demás.
Y si siempre digo que automatizar es la mejor habilidad que conozco para multiplicar nuestro tiempo, mantener una newsletter es algo bastante parecido: un sistema que, bien trabajado, sigue generando oportunidades mucho después de haber hecho el esfuerzo.
Gracias a conversaciones como esas (y a meterle cabeza a lo que estaba haciendo), hoy lo veo bastante más claro.
Si quieres echarle un ojo al curso de Chus, te dejo el enlace aquí.
Gracias, Chus. Gracias, Noe.
PD: por si lo preguntas. Sí, el enlace es de afiliado. Lo recomendaría igual porque lo bueno, bueno es.
PD2: es posible que poder contar como amigas a Chus y a Noe también sea un poquito por culpa de Automatistas.