Y yo más que ella, aunque no lo sepa.
Sí, es mi newsletter y te he hablado de mi familia más veces de lo que esperabas. Primero mi prima, luego mi hermano… y ahora, mi madre.
Pero es que se ha montado un dashboard en Power BI y un flujo automatizado en Power Platform. Tirando de Copilot.
Te pongo en contexto: hace un mes no había abierto ChatGPT en su vida. No trabaja en tecnología. No tiene perfil técnico. Le dijeron en la oficina que había un curso sobre IA y se apuntó.
Y sacó tiempo. Y lo hizo, vaya que si lo hizo.

Hasta aquí, historia bonita de madre orgullosa (y de hijo más orgulloso todavía).
Pero es que hay una frase que me soltó el otro día y que no me la quito de la cabeza.
El «solo» más grande del mundo
Ella me va contando sus progresos, encantada. Y el otro día, de repente, como quitándose importancia, suelta:
«Bueno, que en realidad me lo ha hecho Copilot. Yo solo veía lo que me decía y, si no tenía sentido (porque sé que eso en Excel no se hace así, o porque la cuenta que sacaba no era real), lo corregía. Pero ya está, el resto lo hacía él.»
¿Solo?
¿SOOOOOLO?
Vamos a leer otra vez lo que acaba de describir mi madre como si no fuera nada:
- Mira lo que le devuelve la máquina.
- Detecta cuándo no tiene sentido.
- Sabe que ESO en Excel no se hace así.
- Se da cuenta de que el número que le sale no es real.
- Y lo corrige.
Eso no es «solo» nada.
Eso es CRITERIO humano en su máxima expresión.
La parte técnica (montar el dashboard, escribir la fórmula, construir el flujo) se la hizo Copilot. Esa es justo la parte que se está abaratando hasta valer casi cero. Lo que no le hizo Copilot, lo que aportó ella y no se da ni cuenta de lo que vale, es saber cuándo la máquina estaba diciendo una tontería.
Esa es la pata que no se commoditiza. Y la tiene una persona que hace cuatro semanas no sabía lo que era un prompt.
Una combinación ganadora
Llevo tiempo diciéndolo y no me canso: estamos en un momento mágico de verdad.
La barrera técnica, esa que durante años dejó la automatización en manos de cuatro frikis (con mucho cariño, que soy uno), se está difuminando. Hoy le pides a la IA que monte y monta.
Lo que decide quién gana ya no es saber montarlo. Es saber mirarlo y decir «esto está mal».
Reconocer cuándo la cuenta no cuadra. Anticipar por dónde va a petar. Distinguir lo que tiene sentido de lo que solo lo parece. Eso es criterio. Y la buena noticia es que está al alcance de la mano de cualquiera que decida construirlo. Mi madre es la prueba.
El que entienda esto pronto (que automatización + IA + criterio humano es una habilidad que puede desarrollar ya, no un superpoder reservado a nadie) se lleva la partida de largo.
Mi madre, sin comerlo ni beberlo, ya va 2-0.
Santy🫡
PD: lo mejor es que ella sigue pensando que «solo» corrige a Copilot. Ese es el nivel de criterio que tú ya tienes y tampoco te crees. Si le sumas un poquito de aprender aquí y un tantito de practicar allá… igual te sale a ganar también.
PD2: cuando lea esta newsletter se va a poner colorada. Pero se lo merece, que conste.