¿Y si ha fallado?

Uno de los miedos más típicos cuando empezamos a automatizar es… ¿y si falla, qué?

Es normal y tiene mucho sentido esa pérdida de control. Especialmente si no estás convencido de que el proceso que has diseñado e implementado sea robusto.

(Y si te has limitado a copiar/pegar una plantilla… ni te cuento 😂😂)

Pero tienes que asumir algo: el proceso automatizado puede fallar… igual que podrías fallar tú.

Y la solución, es exactamente la misma (solo que en tu caso la haces inconscientemente): poner puntos de control que te permitan comprobar si todo va sobre la marcha y, si no, dar la voz de alarma para tomar otra decisión.

La diferencia fundamental entre la automatización y tú… es que tú puedes improvisar y ella se limita a cumplir órdenes. Así que más te vale dárselas correctamente.

Por eso eres más inteligente que ellas, automatista. Aunque minusvaloremos esa capacidad que tenemos los seres humanos y que las automatizaciones aún están lejos de conseguir.

Además de esas rutas de escape, en herramientas como Make existen soluciones para gestionar los errores «casi» como lo harías en la vida real. Te lo cuento con un ejemplo:

Un escenario muy muy sencillo que monté para un cliente hace poco y que, básicamente, cada vez que un suscriptor nuevo entra a la newsletter le guarda ciertos campos a medida del usuario en la misma herramienta de email.

¿Y los otros dos módulos raros? Ahí va la película de la seguridad. Como no me fiaba de la estabilidad del sistema, diseñé una ruta de escape:

  1. Si la herramienta de email marketing arroja algún error, entramos a la ruta de escape.
  2. Y almacenamos todos los detalles del error en una base de datos.
  3. Además, le decimos a Make que lo haga todo silencioso, no pare el escenario e ignore este error, que ya lo tenemos controlado.
  4. Con otro proceso, cada día hago un repaso de esa base de datos de errores y me enviaría un reporte por e-mail, dando la voz de alarma para ver qué ha ocurrido y cómo solucionarlo. ¿Te suena de algo?

Eso del paso 3 lo hace el modulito final, que se llama «Ignore» (y que es tremendamente peligroso si lo usas al tuntún. Me lo ha dicho un amigo 👉🏻👈🏻).

¿Y es necesario saber usar la gestión de errores de Make para automatizar?

Ni de blas, ya te lo digo. No me escondo si te digo que igual pasó más de un año hasta que empecé a usarlos yo. Y lo mismo otros 6 meses hasta que los entendí realmente 😂😂.

(en esos 6 meses pasó lo del amigo, sí).

De hecho, en el Desafío Automatista, la formación donde enseño desde 0 a automatizar con Make… no hablé de ninguno de esos módulos de gestión de errores en las primeras ediciones.

Lo terminé añadiendo, como un extra que ahora sí tienes disponible, para los que querían ir un paso más allá. Para hacer cosas más interesantes… y sentirse más tranquilos.

Y me consta que hay alumnos que le sacan mucho provecho a ese módulo.

También te digo: solo hay una cosa peor que automatizaciones que fallan cuando hablamos de gestión de datos…. pero se me ha quedado un mail muy largo y te lo cuento la semana que viene.

Hasta la próxima, automatista!👋🏻
Santy

PD: no sabes el gustito que me ha dado ver que no ha fallado ni una vez el escenario de arriba. Y se ha ejecutado unas 6.300 veces en lo que va de mes.

PD2: y el gustito extra de saber que, aunque falle, lo tenemos controlado y podremos actuar.

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